En la oficina estamos percibiendo últimamente un olor raro. O como diría el vaqui, rarou.
A ver, los baños siempre han olido mal. Más que nada porque el que hizo la fontanería del edificio sabía de fontanería tanto como yo de clonación terapéutica. Así que de vez en cuando se produce un atasquillo y el olor a caca invade nuestras fosas nasales, nuestros cuartos de baño y nuestros pasillos comunes. Y tenemos suerte, ya que estamos en la planta de arriba del edificio. Los de la oficina de abajo se tienen que estar cagando en los muertos del constructor. En los muertos, obviamente, porque cualquiera entra al baño a cagar.
El olor a caca es malo porque una vez degolló mi casa, quemó a mi mujer y violó a mi ganado...
Escatologías aparte, últimamente se percibe un misterioso olor como a pescado (Jacob y Membrillos Asociados, callad, que os veo venir) que sale del baño y que está empezando a invadir la oficina.
Espero que no sea el Gran Cthulhu. Porque como lo sea, y esté reptando a través de las tuberías para acabar con nuestro sufrimiento (el mío y el de mis compañeros de trabajo, claro), cuando llegue a nuestro desagüe y se encuentre el percal se va a cabrear cosa mala.







aguilar
25 sep 2009 | 10:24 AM
Uhm... el olor a pescado en el baño es un mal presagio, sin duda, pero si además notas que puedes chapotear en los servicios... ¡sabrás que los Profundos están acechando!
P.D.: en mi edificio sucedió una vez, pero por fortuna siempre llevaba una piedra de Mnar en forma de estrella de cinco puntas para protegerme de los agentes de los Primigenios (y para lanzar a las ratas en caso de urgencia)
agente_naranja (offline)
25 sep 2009 | 10:26 AM
Pues yo lo único que puedo lanzarles es una taza roja de desayuno y tampones. Sin usar aún, quiero decir. Me da que no es suficiente.
Tengo miedo.